Corazones latiendo

sábado, 21 de julio de 2012

¿Y si lo es?

Me he cansado de darle esquinazos a las personas, especialmente a los tíos. Me enamoré una vez, demostré mis sentimientos y todo eso a alguien y terminó fallándome. Comparo a todos los tíos qué me encuentro, porque necesito qué me demuestren que son diferentes y qué no se marcharan de un día para otro.
Pero no puedo más, no puedo ponerle murallas a mi corazón, sé qué volveré a tener esa sensación. Y cuándo la sienta no voy a poder hacer nada. Porque es lo qué toca, es el destino. Así es cómo aprendemos de la experiencia, sufriendo por amistad, por amor, por la familia. Así es la vida, y nos tenemos que acostumbrar a ella.
Y yo me he cansado de darle esquinazos a todo. He pensado qué si no lo busco llegará, y sé que llegará. Si esa persona está ahí fuera, tarde o temprano llegará. A todo el mundo le llega, ¿por qué a mí no?

jueves, 12 de julio de 2012

Llorar no es de cobarde.


¿Quieres llorar? Vamos, hazlo.
Es bueno, ¿sabías?
Desahógate, di todo lo qué no dijiste.
Lo qué querías y no tuviste.
Lo qué querías hacer y no hiciste.
Hazlo sin compostura...
Sin vergüenza de qué alguien te juzgará.
Hazlo, pero sólo por hoy. Ya mañana es otro día.
Ya mañana debes levantar la cabeza y sonreír.
No puedes vivir por siempre triste. 
Te pierdes momentos mientras tienes los ojos cerrados,
sube la cabeza... Y SONRÍE.

martes, 10 de julio de 2012

¿Por qué?


Quizás qué con el paso del tiempo nos damos cuenta de lo qué queremos, qué cuando lo perdemos lo queremos de vuelta, o simplemente cuando dejas de pensar en tus tonterías lo echas de menos. Qué piensas porque has hecho eso y buscas de nuevo la decisión qué te obligó hacerlo…
Ahora no lo entiendes, no entiendes porque lo hiciste… ¿Por qué te pasa esto ahora? ¿Por qué te comes la cabeza pensando qué no deberías haberlo hecho? Sé qué le hice daño, pero era lo qué mejor veía en ese momento, ahora, ahora no lo veo así y no sé porque… Ahora lo que siento es cómo si me faltase alguien… No me entiendo…
Necesito una explicación, porque si no me voy a volver loca.

miércoles, 4 de julio de 2012

Me rindo.

He llegado a un punto qué he dejado de ser fuerte, con cualquier cosa los ojos se me llenan de lágrimas, porque sé qué con un abrazo lloro, simplemente porque no tengo las murallas preparada para todo esto. Me he cansado de fingir qué soy fuerte, qué nada me hace daño... Me he cansado de llorar por las noches, de irme a ducharme nada más para llorar, cansada de llorar sin qué nadie me abrace... Pero soy una persona qué no le gusta ir llorando por ahí, ni dando pena, ni siquiera explicar lo qué me pasa...
Lo único qué quiero es llorar hasta quedarme tranquila... Un abrazo dónde hacerlo, sin tener que pedirlo, ni pedirme permiso, simplemente quiero que lo hagan, que me abracen y listo...
Me rindo...

¿Real?

A veces pienso qué los amores de las películas son más reales qué los de ahora.
Qué mostrar tus sentimientos para qué después lo dañen, es una estupidez. Porque hacerlo con la persona indicada es un lujo, pero no para esta edad. No entiendo porque nos tenemos qué enamorar, porque tenemos que sufrir sin más. No entiendo porque tenemos qué tener un lío en nuestras mentes, después de enamorarnos y sufrir por una persona.
No entiendo porque la gente disfruta haciendo daño a otra gente, pero después se molestan cuando se lo hacen a ellos. No entiendo porque esto entra cuando estas con una persona.
Si todo antes de empezar era tan fácil, y ahora no lo es. Qué antes no tenías las ralladuras que tienes ahora. Porque ni siquiera quieres cometer tantas cosas qué has cometido, ni siquiera sabes el porque de todo esto...

domingo, 1 de julio de 2012

Pura adicción.

Cómo un cigarro para un fumador. Cómo ese último sorbo de ginebra para un alcohólico. Cómo ese chute para un drogadicto. Eres pura adicción. Eres cómo esas mañanas de sol en invierno, cómo esos soplos de viento en verano. Eres el placer de tocar el suelo con los pies descalzos o el lado más frío de la cama en verano. Eres todo lo bueno y todo lo malo. Eres todo lo qué te hace bien y a la vez mal. Eres lo qué quiero, y lo qué no quiero, ver. Muchas veces te conviertes en algo más qué todo eso. Te conviertes en pura adicción. Algo más, algo fuerte, ajeno a los sentidos. Eres todo eso qué te hace desvariar. Eres justo lo qué quiero.

Quiero a ese chico.

Quiero a alguien qué convierta mis días malos en buenos, qué no se enfade cuando no me entiende, porque lo más probable es qué no me entienda ni yo misma. Qué no dé por echo qué siempre voy a estar allí, pero qué tampoco lo dude. Qué no me haga sufrir porque sí, pero tampoco me venda amor eterno. Quiero a alguien qué no pueda caminar conmigo por la calle sin tener que cogerme de la mano, qué no me compre con regalos, pero qué tenga mil detalles. Quiero a alguien qué esté loco por mí, y no se olvide de decírmelo. Alguien que si mira a otra, me guiña un ojo, y se ría de mis celos. Y sobre todo, quiero a alguien qué no tenga que perderme para darse cuenta de qué me había encontrado

Sé lo qué quiero.

No hay monstruos en el armario, ni los reyes magos te vigilan para ver todo lo malo que haces. Sé qué los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos. Créeme, qué he aprendido los conciertos están para dejarse lo pies, y la voz. Qué los besos a escondidas saben mejor. Qué un baño de agua fría a veces sienta tan bien cómo uno de agua caliente. Qué el mundo está plagado de personas agradables, y a la vez, de personas qué no merecen ser llamadas personas. Ahora sé qué no hay calcetines para el pie derecho, ni para el pie izquierdo. Qué los tacones a las cuatro de la mañana en una fiesta, ya no están para los pies. Qué las medias se rompen muy fácilmente, y qué los pintalabios rojos no se borran de las camisas blancas. Y lo más importante, sé qué de siete días de la semana, yo te quiero ocho.