Corazones latiendo

domingo, 1 de julio de 2012

Pura adicción.

Cómo un cigarro para un fumador. Cómo ese último sorbo de ginebra para un alcohólico. Cómo ese chute para un drogadicto. Eres pura adicción. Eres cómo esas mañanas de sol en invierno, cómo esos soplos de viento en verano. Eres el placer de tocar el suelo con los pies descalzos o el lado más frío de la cama en verano. Eres todo lo bueno y todo lo malo. Eres todo lo qué te hace bien y a la vez mal. Eres lo qué quiero, y lo qué no quiero, ver. Muchas veces te conviertes en algo más qué todo eso. Te conviertes en pura adicción. Algo más, algo fuerte, ajeno a los sentidos. Eres todo eso qué te hace desvariar. Eres justo lo qué quiero.

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